Nuestra Boda | 17 de diciembre 2024 | 6:30 pm
Días hasta que nos demos el ¡Sí acepto!
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Participación en Nuestro Gran Paso 💕✨

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Después de más de 11 años juntos, 135 meses, 4,100 días y más de 98,000 horas de amor, aprendizaje y complicidad —y tras tres propuestas de matrimonio (¡sí, tres! 🙈)— ha llegado el momento: el 17 de diciembre nos casaremos en la icónica Graceland Wedding Chapel en Las Vegas.

Aunque será una ceremonia íntima, queremos compartir este momento especial contigo . Podrás acompañarnos en vivo a través de Facebook Live.
👉 Hora: 6:30 p.m. (hora local)
👉 Enlace: https://www.facebook.com/GracelandChapel/videos/1943748686146722

Si además deseas acompañarnos con un detalle especial, hemos habilitado nuestra lluvia de sobres / Virtual Envelope (Click Aquí). ¡Tu cariño y apoyo son el mejor regalo que podríamos recibir!

Nos encantaría que formes parte de este día tan importante, aunque sea a la distancia. ❤

Con todo nuestro amor,
Alejandro & Carolina

Fecha

17 de diciembre 2024

Lugar

Graceland Wedding Chapel
Las Vegas, Nevada

Hora

6:30 pm

Lluvia de Sobres Digitales (Virtual Envelope)

Nuestra mayor alegría es celebrar este día tan especial, rodeados de amor y buenas vibras. Si quieres unirte, hemos creado nuestra lluvia de sobres digitales como una forma sencilla y especial de ser parte de esta nueva etapa.

Cualquier detalle será recibido con mucho cariño, ¡y lo vamos a disfrutar al máximo! Gracias por ser parte de esta aventura con nosotros.

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Nuestra Propia Historia de Amor

“El amor no necesita ser perfecto sino verdadero”

El Primer Encuentro – ¡Parece que fue ayer!

A veces, las mejores cosas en la vida llegan cuando menos las esperas. Nuestra primera cita fue casual, casi como si el destino nos hubiera puesto en el mismo lugar y en el mismo momento. No lo sabíamos entonces, pero ese día nuestras vidas comenzaron a entrelazarse para siempre.

Recordamos la emoción y la curiosidad. ¿Quién iba a pensar que esa conversación nos llevaría hasta aquí?

Nuestra Primera Cita

Después de muchas conversaciones, finalmente llegó el día de nuestra primera cita. Fueron miradas, sonrisas y mensajes que, poco a poco, nos fueron acercando. A los pocos minutos de haber comenzado, caímos en cuenta de que nuestras vidas ya se habían cruzado tiempo atrás. Sin saberlo, nos estábamos reencontrando en circunstancias muy diferentes. No cabe duda de que nuestro destino era estar juntos.

Entre risas y nervios, esa noche marcó el comienzo de algo especial. Fue el primer capítulo de una historia que apenas comenzaba.

Nos Enamoramos

Dicen que el amor llega cuando menos lo esperas. En nuestro caso, no sabemos exactamente cuándo Cupido nos flechó, pero desde el tercer día que nos vimos, no pudimos volver a separarnos. Así creció este amor, que ha perdurado en el tiempo y que, hoy, después de 11 años, aún nos hace parecer como recién enamorados.

Nos dimos cuenta de que estábamos mejor juntos que separados, y desde ese momento, supimos que no queríamos estar el uno sin el otro.

La Gran Propuesta – ¡En realidad, fueron tres!

El amor siempre encuentra una forma de sorprenderte, y en nuestro caso, llegó no con una, sino con tres propuestas de matrimonio. Cada una fue especial y única, reflejando lo que somos como pareja.

La primera propuesta fue inesperada, llena de emoción y sorpresa. En una tarde soleada, en una terraza de la ciudad de Cartagena, frente a mi madre Mercedes, con un anillo artesanal hecho con el alambre que envuelve el corcho de una botella de champaña, me arrodillé y le propuse matrimonio, jurando amor eterno. Nos dimos el primer «sí, acepto» con un anillo simbólico, que marcaría la promesa de un futuro juntos.

La segunda propuesta llegó durante un viaje inolvidable, rodeados de paisajes hermosos en la playa de San Andrés. Fue un Día de las Madres muy especial, en homenaje a esa primera propuesta y a mi madre Mercedes, que ya no estaba con nosotros. Ese día, el primero sin ella, decidí dibujar en la arena un corazón al lado de nuestras iniciales, mientras ella se distraía comprando algo, para que me diera tiempo de preparar la sorpresa. Cuando regresó, su reacción fue hermosa; aunque pensó que era un gesto muy romántico, no imaginaba que encontraría el segundo anillo. Le pregunté: «¿Qué es lo que más calienta?», y ella respondió: «El sol», sonriendo. Entonces le dije: «Bueno, busca debajo». Y debajo, yacía una caja con un hermoso anillo de compromiso. Allí, ratificamos nuestro amor y compromiso de pasar el resto de nuestras vidas juntos.

La tercera propuesta fue el cierre perfecto. Rodeados de familia, amigos y mi querido padre Guillermo, quien hoy ya no nos acompaña y quien fue el propulsor número uno de este matrimonio, el 24 de diciembre, en plena pandemia, decidí entregar el tercer anillo. Mientras ella contaba la historia de cómo le estaba llenando las manos de anillos y no habíamos hablado de matrimonio, me arrodillé por tercera vez y coloqué el anillo definitivo. Cambié el anillo simbólico, el de la argolla que tanto nos gustaba, por el tradicional, reafirmando una vez más nuestro amor y compromiso de vida juntos.

Porque cuando el amor es verdadero, cada «sí» es una reafirmación de nuestro «felices para siempre».

Un Final Feliz

A lo largo de los años, debido a los imprevistos de la vida, no logramos realizar el matrimonio como lo habíamos planeado. Hoy ya no están con nosotros mi madre Mercedes, mi padre Guillermo ni el tío Aris Delgado. Además, muchos seres queridos están lejos.

Pero, como en todo cuento de hadas, finalmente tendremos nuestro gran momento, donde celebraremos este «sí» lleno de amor y gratitud. Celebraremos viviendo y disfrutando este día en homenaje a quienes se adelantaron en el camino y que hoy nos acompañan de una manera diferente y como siempre me caracterizo ser gocetas de la vida pues resulta que mi media mitad es de igual de gocetas de este camino llamado vida.

Este será nuestro final feliz de anillos de compromiso; ahora llega la argolla de matrimonio, y con ella, el continuo de un camino escrito con amor y dedicado a la vida misma, creando un nuevo inicio feliz como marido y mujer, tal como Dios manda.»

Nuestra Propia Historia de Amor

“El amor no necesita ser perfecto sino verdadero”

El Primer Encuentro – ¡Parece que fue ayer!

A veces, las mejores cosas en la vida llegan cuando menos las esperas. Nuestra primera cita fue casual, casi como si el destino nos hubiera puesto en el mismo lugar y en el mismo momento. No lo sabíamos entonces, pero ese día nuestras vidas comenzaron a entrelazarse para siempre.

Recordamos la emoción y la curiosidad. ¿Quién iba a pensar que esa conversación nos llevaría hasta aquí?

Nuestra Primera Cita

Después de muchas conversaciones, finalmente llegó el día de nuestra primera cita. Fueron miradas, sonrisas y mensajes que, poco a poco, nos fueron acercando. A los pocos minutos de haber comenzado, caímos en cuenta de que nuestras vidas ya se habían cruzado tiempo atrás. Sin saberlo, nos estábamos reencontrando en circunstancias muy diferentes. No cabe duda de que nuestro destino era estar juntos.

Entre risas y nervios, esa noche marcó el comienzo de algo especial. Fue el primer capítulo de una historia que apenas comenzaba.

Nos Enamoramos

Dicen que el amor llega cuando menos lo esperas. En nuestro caso, no sabemos exactamente cuándo Cupido nos flechó, pero desde el tercer día que nos vimos, no pudimos volver a separarnos. Así creció este amor, que ha perdurado en el tiempo y que, hoy, después de 11 años, aún nos hace parecer como recién enamorados.

Nos dimos cuenta de que estábamos mejor juntos que separados, y desde ese momento, supimos que no queríamos estar el uno sin el otro.

La Gran Propuesta – ¡En realidad, fueron tres!

El amor siempre encuentra una forma de sorprenderte, y en nuestro caso, llegó no con una, sino con tres propuestas de matrimonio. Cada una fue especial y única, reflejando lo que somos como pareja.

La primera propuesta fue inesperada, llena de emoción y sorpresa. En una tarde soleada, en una terraza de la ciudad de Cartagena, frente a mi madre Mercedes, con un anillo artesanal hecho con el alambre que envuelve el corcho de una botella de champaña, me arrodillé y le propuse matrimonio, jurando amor eterno. Nos dimos el primer «sí, acepto» con un anillo simbólico, que marcaría la promesa de un futuro juntos.

La segunda propuesta llegó durante un viaje inolvidable, rodeados de paisajes hermosos en la playa de San Andrés. Fue un Día de las Madres muy especial, en homenaje a esa primera propuesta y a mi madre Mercedes, que ya no estaba con nosotros. Ese día, el primero sin ella, decidí dibujar en la arena un corazón al lado de nuestras iniciales, mientras ella se distraía comprando algo, para que me diera tiempo de preparar la sorpresa. Cuando regresó, su reacción fue hermosa; aunque pensó que era un gesto muy romántico, no imaginaba que encontraría el segundo anillo. Le pregunté: «¿Qué es lo que más calienta?», y ella respondió: «El sol», sonriendo. Entonces le dije: «Bueno, busca debajo». Y debajo, yacía una caja con un hermoso anillo de compromiso. Allí, ratificamos nuestro amor y compromiso de pasar el resto de nuestras vidas juntos.

La tercera propuesta fue el cierre perfecto. Rodeados de familia, amigos y mi querido padre Guillermo, quien hoy ya no nos acompaña y quien fue el propulsor número uno de este matrimonio, el 24 de diciembre, en plena pandemia, decidí entregar el tercer anillo. Mientras ella contaba la historia de cómo le estaba llenando las manos de anillos y no habíamos hablado de matrimonio, me arrodillé por tercera vez y coloqué el anillo definitivo. Cambié el anillo simbólico, el de la argolla que tanto nos gustaba, por el tradicional, reafirmando una vez más nuestro amor y compromiso de vida juntos.

Porque cuando el amor es verdadero, cada «sí» es una reafirmación de nuestro «felices para siempre».

Un Final Feliz

A lo largo de los años, debido a los imprevistos de la vida, no logramos realizar el matrimonio como lo habíamos planeado. Hoy ya no están con nosotros mi madre Mercedes, mi padre Guillermo ni el tío Aris Delgado. Además, muchos seres queridos están lejos.

Pero, como en todo cuento de hadas, finalmente tendremos nuestro gran momento, donde celebraremos este «sí» lleno de amor y gratitud. Celebraremos viviendo y disfrutando este día en homenaje a quienes se adelantaron en el camino y que hoy nos acompañan de una manera diferente y como siempre me caracterizo ser gocetas de la vida pues resulta que mi media mitad es de igual de gocetas de este camino llamado vida.

Este será nuestro final feliz de anillos de compromiso; ahora llega la argolla de matrimonio, y con ella, el continuo de un camino escrito con amor y dedicado a la vida misma, creando un nuevo inicio feliz como marido y mujer, tal como Dios manda.»

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Tu cariño y buenos deseos son un regalo invaluable para nosotros. Queremos leer tus palabras y atesorarlas como parte de este momento único. ¡Gracias por ser parte de nuestra historia!

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